La llaman sabiduría
Poema dedicado a mi querida abuela, Miriam Viloria.
Desde lo lejos de la montaña veo venir un lucero, no sé si confundirla con una estrella,
con la luna, con el sol o hasta el mismo cielo.
¡La llaman sabiduría!
Tan brillante que trae consigo una cascada cubierta de plata y en su cabeza una corona
de ensueño, que hace juego con su alma.
Si te pierdes en su piel hayas en ella un mapa, que te guía con finos trazos hacia él
sendero más legítimo.
La llaman sabiduría, reina de mi corazón.
Al ver alrededor, veo flores silvestres de mil colores, con detalles, rojas, lilas y verdes.
Tan hermosas, variadas y puras pero, ninguna tan cabal.
¡como ella ninguna!
Pájaros entonando las más bellas melodías y al son acompañándome en esta bella
poesía, que hago desde el corazón para ti, mi bella sabiduría.
Los colores del amanecer combinan con tu aura y siempre que hablo de ti me
confundo con el dulce aroma del café en las mañanas.
Con la vainilla, la leña, el bosque, el tabaco, y el amor más sincero que en ti he
encontrado.
Así eres tú mi bella sabiduría.
También llamada, Miriam Sofía.
Nicolt Castillo Salcedo
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